Para una comunidad de vecinos, el ascensor es la obra que más cambia el día a día del edificio: quien vive en un quinto sin ascensor sabe lo que pesa cada escalón. Cuando una comunidad nos pide ascensores para comunidades en Barakaldo, preparamos una propuesta que se pueda llevar a la junta con claridad: dónde iría el ascensor, qué obra implica en el portal y en la escalera, y cómo se organiza para que los vecinos sigan entrando y saliendo durante los trabajos. Después ejecutamos el proyecto completo, de la obra civil a la instalación técnica, en el hueco de la escalera, en un patio de luces o por fachada. Si el portal tiene escalones hasta el primer rellano, se pueden eliminar esas barreras en la misma obra. Hemos instalado ascensores en comunidades de Eibar, Ermua, Ondarroa, Donostia o Hondarribia, y lo seguimos haciendo desde Eslaban, en Eibar.
Barakaldo, en la margen izquierda del Nervión, se llenó de vivienda obrera durante el auge siderúrgico: bloques de los años cincuenta a setenta en barrios como Rontegi, Lutxana o San Vicente, muchos en pendiente, con escaleras estrechas y sin ascensor. Son edificios que hoy piden tres cosas casi siempre juntas: un ascensor, un portal sin barreras y una fachada que aísle y no deje pasar el agua. Para estas comunidades estudiamos dónde cabe el ascensor, en el hueco de la escalera, en un patio o por fachada, y si conviene aprovechar la misma obra para rehabilitar la envolvente con aislamiento por el exterior.
Trabajamos en Barakaldo y alrededores.
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